Y así, entre manuscritos robados y cerdas idolatradas –no olvidemos que en el castillo vive la célebre Emperatriz de Blandings, de rancia estirpe porcina–, Wodehouse ejercita su desternillante humor, entre el absurdo sarcástico y el sarcasmo absurdo, y los lectores pueden disfrutar durante más de doscientas páginas de ese incomparable paraíso perdido que es el castillo de Blandings, donde todo, siempre, termina en el más hilarante de los finales felices.
P.G. Wodehouse (1881-1975) nació en Surrey. Tras trabajar un tiempo como periodista en Inglaterra, se trasladó a los Estados Unidos. Escribió numerosas obras de teatro y comedias musicales, y más de noventa novelas. Creador de personajes inolvidables -Jeeves, Bertie Wooster, su tía Agatha, Ukridge, Psmith, Lord Emsworth, los lechuguinos del Club de los Zánganos, y tantos otros, sus obras se reeditan continuamente, como corresponde a uno de los grandes humoristas del siglo.