Estaba claro que tenía que evitar coincidir con ella, porque siempre había creído que las relaciones con compañeros de trabajo eran demasiado peligrosas: podían romper corazones, arruinar carreras e incluso vidas. Sin embargo, por aquella mujer estaba dispuesto a romper sus propias normas, si ella se lo permitía. Sally Cochrane, por su parte, tenía razones para mantener a su atractivo jefe lejos de su vida privada...