La proposición. Bronte estaba harta de los hombres ricos y despiadados; de hecho, acababa de librarse por los pelos de casarse con uno. Por eso desconfió de aquel australiano tan atractivo que se presentó en su casa con una propuesta de negocios... La química que había entre el empresario Steven Randolph y ella era explosiva. A Bronte le resultó imposible resistirse y pronto empezó a imaginar un futuro junto a él... Pero entonces descubrió que Steven no era lo que parecía...