al que proporciona la base humanística, cultural y jurídica necesaria en el desarrollo de su
posterior actividad como operador jurídico. El estudio de las instituciones romanas aporta la
terminología jurídica utilizada en los países civilizados, además de presentar un sistema jurídico
que se ha venido considerando como «clásico» o «modelo». La técnica de los juristas romanos
ofrece el ejemplo de un sistema abierto, para resolver los problemas jurídicos mediante la
magistral creación y aplicación de las acciones, recursos extrajudiciales y las sabias respuestas
de los jurisprudentes romanos que dieron solución a los problemas de la antigua Roma y que
aún hoy sirven de guía para resolver problemas actuales. La enseñanza del Derecho no debe
perseguir o tener como finalidad la formación de meros conocedores de la legislación vigente
en continuo cambio, y su simple aplicación, sino que debe aspirar a la formación del jurista
enseñándole a penetrar en la razón y el valor de las normas que integran los ordenamientos.
La transcendencia del Derecho Romano se debe, en gran medida, a la sabia conjugación del
rigor de la lógica con la adaptación práctica de sus normas a las exigencias reales. El Derecho
Romano contiene la base de la terminología jurídica y su carácter propedéutico cumple un papel
indispensable en la formación del criterio jurídico del estudiante, siempre con fundamento
en la justicia y equidad.