Se permitió entregar su corazón a un completo desconocido, quiso creer que el Alfa heroico que le protegió de un peligro inminente siempre le resguardaría, ignoró las señales de alerta y dejó todo para seguir lo que decía su corazón. Persistió tanto, hasta que vio cómo su mundo terminaba de colapsar mientras se aferraba a los escombros que apenas le mantenían a flote.
Cuando estaba perdido, sin un solo deje de dignidad, pensó que debía rendirse. Pero una vez más, otro desconocido volvía a rescatarle del caos en donde se había hundido, arrastrándole lejos del dolor hacia un hogar que no era el suyo, pero junto a la única persona que le quedaba en la vida.
Sin embargo, esa tranquilidad volvió a esfumarse entre sus manos tan rápido como llegó.
Porque no todo amor nace limpio.
Y no todo lo que protege, ama.